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Es difícil comenzar cualquier texto retrospectivo sobre el 2020 sin caer en clichés. Este año nos ha enseñado, con todas sus dificultades, que la humanidad puede ser más frágil de lo que imaginamos. Por otro lado, los edificios están compuestos por materiales que tienen ciertos pesos, olores, texturas y costos, y que dependen de los recursos naturales, los procesos de producción, la mano de obra, el transporte, y muchos otros factores. Aún es demasiado pronto para decir cómo la crisis provocada por el COVID cambiará el mundo y, más concretamente, la arquitectura. Sin embargo, ¿habrá cambiado nuestra percepción sobre lo que es una buena arquitectura? ¿o cambió nuestra relación con la tectónica de las construcciones? Usualmente, durante las crisis tendemos a prescindir de lo superfluo y a concentrarnos en lo esencial. En lo que respecta a la construcción, hemos observado el uso creciente de la tecnología para avanzar hacia una industria más eficiente y sostenible, en respuesta a las crecientes preocupaciones sociales en torno a la protección de los recursos naturales. En los edificios mismos, notamos una mayor conciencia sobre la creación de espacios que fueran más saludables y seguros con un enfoque general en el bienestar. Ver más Ver descripción completa
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