
Mientras Sir Norman Foster planea vender su oficina, al otro lado del mundo, Oscar Niemeyer no se cansa de proyectar a pesar de tener 99 años.
El ganador del Pritzker 1988, diseño por encargo del presidente de Venezuela un monumento a Simón Bolívar de 170m de largo y 110m de alto. Como es costumbre en Niemeyer, el proyecto se basa en formas puras y simples, y grandes luces. En este caso, sería la estructura volada en hormigón más grande del mundo.
El monumento es una flecha que apunta a Estados Unidos, ya que según el arquitecto “[...] para mi justificaba el momento político que vivimos en América Latina, con Venezuela liderando ese movimiento de resistencia a las agresiones de Bush”, lo que saca nuevamente los temas de arquitectura y simbolismo. Niemeyer siempre ha apoyado los movimientos socialistas, proyectando años atrás otro monumento contestatario a Estados Unidos en Cuba.

A modo de anécdota, cuando se anunció que Niemeyer trabajaba en un monumento a Bolívar por encargo de Chávez y que no se lo mostraria a nadie antes que a él, la prensa venezolana publicó esta infografía con las relaciones de tamaño del monumento. ¿Falta de abstracción?
Fuente: Incansable Niemeyer (Edgargonzalez.com)
















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