Ganador Concurso: El Lugar de la Memoria

El 27 de Enero se convocó a concurso el proyecto “Lugar de la Memoria” dirigido a arquitectos nacionales e internacionales acreditados por el Colegio de Arquitectos del Perú. La idea de este concurso es la de conmemorar la trágica experiencia terrorista vivida en el Perú entre los años 1980 y 2000. Para dicho concurso se contó con un destacado jurado compuesto por Rafael Moneo (España) Kenneth Framptom (Reino Unido) Francesco Dal Co (Italia) Wiley Ludeña (Perú) José García Bryce (Perú).

La propuesta ganadora correspondió a la presentada por la oficina Barclay & Crousse. Presentamos su propuesta a continuación.

Proyecto y Lugar Pensamos que el proyecto debía de expresar lo que la Arquitectura mejor expresa: la dignidad humana. Por otro lado, el proyecto tiene una responsabilidad con el lugar en donde se implanta, con su medio ambiente y con el usuario del lugar. El sitio destinado a albergar el proyecto se caracteriza por su gran potencial paisajístico, al borde del acantilado de Lima, y por la insuficiente capacidad portante del suelo, dado que está constituido de relleno sanitario. Estas dos características, una muy positiva y otra muy negativa, constituyen, junto con el programa, el punto de partida de nuestra reflexión proyectual.

Implantación y racionalidad constructiva Dada la exigüidad del presupuesto para la construcción del Lugar de la Memoria y la mala constitución del terreno, nos parece esencial fundar la reflexión arquitectónica en una solución estructural que reduzca al máximo posible el costo de la cimentación. Por ello, la estrategia de implantación propone una edificación compacta, desarrollada en altura y colocada muy cerca del farallón natural, de manera a minimizar el área de cimentación, reduciendo considerablemente el número y la profundidad de los pilotes. Esta estrategia puramente estructural nos permite integrar otros conceptos que añadirán capas de significación al proyecto. La primera de ellas es la relación que instaura el edificio con los acantilados aledaños.

El Lugar de la Memoria construye la Memoria del Lugar Los acantilados de la Costa Verde constituyen el patrimonio paisajístico más importante de Lima. El proyecto sutura la herida provocada por la construcción de la Bajada de Productores prolongando con el edificio el sistema de farallones y quebradas, intentando recuperar las características originales de la bajada natural. El edificio adquiere una dimensión territorial al formar parte de un sistema topológico de más de 10 Km de longitud, que parte desde el lugar del proyecto hasta el Morro Solar en el Sur (hacia el Norte los acantilados han sido intervenidos y no poseen ya ningún rasgo original) El ingreso peatonal al edificio se realiza recorriendo una falla o quebrada creada entre éste y el farallón natural, reproduciendo así el recorrido que parte de un contexto metropolitano para llegar a un ambiente natural, característico de las bajadas históricas de la bahía.

Lugar y Medio Ambiente En un contexto rodeado de vías de alto tránsito y elevados niveles de contaminación sonora, se propone un edificio que se protege del caos vehicular para abrirse hacia el farallón, apropiándoselo. Esto permite al edificio evitar costosos dispositivos de control acústico, abriéndose hacia el Sur con grandes superficies vidriadas. La buena orientación de estas superficies vidriadas permite también una economía en la gestión energética. Estos ventanales generan vistas sobre el farallón, enmarcándolo e integrándolo conceptualmente a la exposición. El material de cerramiento del edificio, paneles prefabricados en hormigón armado con cantos rodados, geometriza la materia del acantilado para convertirlo en un “farallón construido”, proporcionando una unidad matérica a lo natural y a lo artificial. El tratamiento paisajístico rescata la vegetación oriunda de los acantilados y los valles costeños, con un tratamiento de cañaverales de carrizo que serán irrigados con el agua que aflora del acantilado en ese lugar.

Lugares Públicos: del espacio Cívico al espacio de Reflexión El terreno es nivelado en andenes para formar un vasto espacio cívico llamado “Explanada de la Reconciliación”. La explanada es un lugar de encuentro cívico, donde confluyen la entrada peatonal desde la ciudad, la entrada desde el estacionamiento vehicular y el acceso desde buses privados. Esta explanada puede tener un uso independiente del programa planteado y ser un nexo o etapa en el descenso hacia la playa. Desde este espacio público abierto y urbano el edificio muestra su carácter institucional con un tratamiento abstracto de paneles prefabricados en concreto y canto rodado a manera de un gran peso suspendido sobre el vacío. Un segundo espacio a cielo abierto es propuesto como culminación del recorrido museográfico, llamado el “Lugar del Congojo”. Este espacio, ubicado en lo alto de la edificación, es concebido como un “espacio urbano íntimo” e invita a la reflexión. El suelo en gradería con parapetos horizontales del Lugar del Congojo permite descubrir paulatinamente el horizonte y finalmente la bahía de Lima. En este espacio de reflexión e introspección se propone un quipu moderno que materializa la memoria del ser querido ausente, en donde el visitante interactúa con el lugar dejando el objeto que activa el recuerdo o simplemente como medio de comunión con el difunto, costumbre muy arraigada en la mentalidad andina. Así, a la historia colectiva y “oficial” consignada en la exposición Yuyanapaq se añade una “historia individual”, íntima y personal, construida en el tiempo por los testigos y/o protagonistas de esos aciagos años.

El Lugar del Recorrido Museográfico El ingreso a la muestra se encuentra bajo un gran espacio cubierto a nivel de la Explanada de la reconciliación y de la Brecha o Quebrada. El recorrido museográfico se realiza por medio de una rampa ascendente, accesible a las personas discapacitadas. A lo largo de dicha rampa se desarrollan las salas de exhibición constituidas por volúmenes volados sobre la sala de exhibiciones temporales y la biblioteca, formando fallas o grietas que hacen alusión a las profundas brechas sociales que dieron origen a la violencia. El recorrido ascendente y cronológico termina en la Sala de los Recuerdos, en lo alto del edificio. De ahí se accede al “Lugar del Congojo”, culminando con el (re)descubrimiento del horizonte y la bahía de Lima, para luego proseguir hacia la ciudad, en caso de los peatones, o bajar en ascensor al parqueo, en caso de las personas que vinieron en vehículos privados. El recorrido museográfico es entendido como un acto preformático que propicia la lectura de una serie de referentes y matices simbólicos que van desde los más evidentes (dimensión temporal) hasta los más sutiles (dimensión sicológica y religiosa) en un intento de resignificación individual del contenido documental-fotográfico de la exposición.

Cita:Giuliano Pastorelli. "Ganador Concurso: El Lugar de la Memoria" 28 May 2014. Plataforma Arquitectura. Accedido el . <http://www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-40942/ganador-concurso-el-lugar-de-la-memoria>
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