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Decidir lo que es esencial en un programa determinado en un lugar determinado debe ser el primer objetivo para cada proyecto de arquitectura. Esto es aún más valido cuando se refiere a un edificio público, en la medida que involucra una fuerte y vibrante interacción con la ciudad. El edificio debe ser lo más simple posible, jugando distintos roles como catalizador y soporte de actividades artísticas y eventos, y contribuyendo a la interacción social. Debe tener una presencia clara y fuerte, pero discreta, y una imagen en la ciudad que transmita información acerca de su propio contenido. La plataforma de piedra caliza abre al público una continuidad espacial con la ciudad y una homogeneidad material con los alrededores. Ligeramente suspendida sobre ella se encuentra el volumen paralelepípedo del edificio, envuelto con vidrio blanco mate. Esta doble piel de hormigón/vidrio es el único lujo del proyecto, ya que funciona como un medio que permite las mutaciones en el exterior del edificio (color, luz e imagen) y en el interior la posibilidad de comunicar. Ver más Ver descripción completa
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