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Situado en el Bajío, graneros de México, este proyecto es una extensión del Instituto de estudios de Agricultura. La ubicación y la geología del sitio, un campo vacío con una fisura profunda, dio lugar a la metáfora que define la forma del edificio: una línea divide el programa en la mitad, con los laboratorios en un lado y los espacios administrativos y auditorios en el otro, y a la vez demarca las áreas públicas. Esta fisura construida forma un íntimo espacio cívico que conecta los diferentes programas. El proyecto se encuentra en una topografía artificial construida, un nuevo terreno que manifiesta la naturaleza del trabajo dentro de la institución. Los laboratorios se hunden en el terreno, haciéndose evidentes por una serie de terrazas que modulan la transición entre interior y exterior, laboratorios y campo. Ver más Ver descripción completa
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