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Durante los últimos años se ha puesto una enorme atención al debate de género en la arquitectura. Muchos se preguntan por qué todavía, en el siglo 21, nuestra profesión puede ser una carrera difícil para las mujeres. En muchos sentidos, este enfoque parece acertado: en 2014, Julia Morgan se convirtió en la primera mujer galardonada con la Medalla de Oro del AIA, y aunque Denise Scott-Brown no pudo ser premiada retroactivamente con el Premio Pritzker, la decisión de la AIA de abrir su premio a más de una persona a la vez permitió sumar a Julia Morgan a su (corta) lista de mujeres ganadoras. De nuevo en el Reino Unido, Zaha Hadid fue premiada con la Medalla de Oro del RIBA 2016, convirtiéndose en la primera mujer en la historia en recibir el premio (sin compartirlo con un hombre). Sin embargo, a pesar de estas aparentes victorias en favor de la igualdad,las arquitectas siguen trabajando en peores condiciones laborales que los hombres. Con reconocer, no basta. Ver más Ver descripción completa
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