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Esta es una habitación para la proyección continua de un video, para la documentación de la monumental y frágil instalación hecha por Christian Boltanski en el desierto de Atacama. Con dos cilindros concéntricos y dos extensiones, a la manera de túneles de acceso, esta pieza escultórica busca erosionar su propia figura para representar un paisaje interior. Este es un cuarto opaco, sin juntas y en penumbra, lo suficientemente áspero como para evocar el distante lugar original en el que la instalación fue grabada. De hecho, el radio del cilindro más pequeño está definido por un afinado equipo y por la distancia precisa para un observador inmerso en la imagen proyectada. El otro cilindro, en tanto consecuencia de la reversible ruta para ir de un exterior a otro exterior, puede ser leído como un mero resto del rincón en el que se proyecta el paisaje reproducido. De algún modo es difícil entender cómo un pequeño edifico puede contener un paisaje enorme en sus entrañas. Aquí, aquello que parece ser un gesto defensivo hacia el jardín circundante, no es más que un remanso para un ensortijado y breve traslapo entre ficción y realidad. Ver más Ver descripción completa
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