La realidad "permanente" de la vivienda de emergencia en México

La realidad "permanente" de la vivienda de emergencia en México

Edificio "Canadá" dañado en el terremoto de 1985 en la Ciudad de México actualmente abandonado. Image © Google Maps © Onnis Luque © Gabriela Carrillo Vivienda de interés NO social en las periferias de la Ciudad de México. Image © Zaickz Moz + 11

La arquitectura de emergencia en Latinoamérica es un concepto que se le atribuye a aquellos espacios que funcionan como un refugio temporal frente a circunstancias adversas, tales como terremotos, inundaciones, procesos migratorios, etc. Distintos países como México, Chile, Colombia, Ecuador, Uruguay y Panamá han sufrido acontecimientos que requirieron la redefinición de las viviendas de emergencia según las necesidades específicas de cada país.

Sin embargo, como sucede en cada crisis, la respuesta del gobierno y del gremio frente a las adversidades deja entrever la cruda realidad de la vivienda social. La realidad de la vivienda de emergencia en países latinoamericanos es que, los que tienen más suerte viven en campamentos temporales por un año o dos, y otros con menos suerte nacen y mueren en espacios inhabitables “de emergencia” en busca de un futuro que nunca llega a las familias.

© Santiago Arau
© Santiago Arau

De acuerdo con un artículo publicado en Nexos, en América Latina viven aproximadamente 113.4 millones de personas en asentamientos informales. En el caso de México, la invisibilización de las personas que habitan estos territorios es real al grado de no saber con exactitud cuántos asentamientos de este tipo existen en el país. Según datos de la Producaduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT) en la Ciudad de México hay 867 asentamientos informales con 50 mil viviendas; investigaciones del Colegio de México (Colmex) estiman entre 7.5 millones y 12 millones de predios no regularizados, en tanto que el 70% del suelo en que han crecido las ciudades es informal.

Durante los últimos tres años en México –debido a los sismos que afectaron distintas regiones el 19 de septiembre de 2017–, ha habido un interés latente en el gremio en cuanto a vivienda, algunos despachos siguen trabajando en esos proyectos casi tres años después. Sin embargo, no ha habido muchos cambios en cuanto a normativas, regulación y planificación de la vivienda. En el proceso de reconstrucción ha habido diferentes acciones que contemplan la reubicación de las familias, en algunos casos como en la Ciudad de México, el gobierno otorgó un apoyo mensual de 4,000 pesos para que las familias afectadas pudieran costear una renta mientras se llevaban a cabo los procesos pertinentes. Por otro lado, en los estados de Oaxaca y Chiapas, algunas personas fueron trasladadas a albergues, sin embargo, resulta nuboso conocer con exactitud qué pasó con las familias afectadas en el intermedio del sismo y la entrega de los espacios reconstruidos.

Shigeru Ban en una visita de sitio en algunas de las zonas más afectadas durante el sismo del 19 de septiembre de 2017 en México. Image © Vanessa Vielma
Shigeru Ban en una visita de sitio en algunas de las zonas más afectadas durante el sismo del 19 de septiembre de 2017 en México. Image © Vanessa Vielma

Tan solo dos semanas después de los sismos en México, el Premio Pritzker 2014 Shigeru Ban visitó algunas de las zonas más afectadas y se encargó de colaborar y dar conferencias en distintos puntos del país para compartir su experiencia trabajando en zonas de desastre. De esta forma se crearon asociaciones las cuales por medio de donativos desarrollaron proyectos en las zonas más afectadas pero es evidente ver que los nuevos proyectos –aunque no tengan que ver con la reconstrucción de México– encuentran el valor de la arquitectura en otros factores que rebasan la estética.

De esta forma se repensó la ciudad resiliente como un territorio constante cambio, como una ciudad etérea, viva, con habitantes y especialistas que aprenden de los acontecimientos no sólo para solucionar el problema inmediato sino los problemas que hemos venido arrastrando. Los fenómenos naturales ejercen una violencia sobre la sociedad que se ve reflejada no sólo en los objetos arquitectónicos sino en el comportamiento de las personas, además de que como lo mencioné, la carga simbólica de estos espacios generan heridas en la ciudad que cuesta sanar debido a la gestión de recursos por parte del gobierno y las aseguradoras. Claro que hay una respuesta por parte de los y las arquitectas pero se necesitan recursos y gestión cuando se trata de fenómenos de tal magnitud. Los espacios dañados generan un impacto en las personas afectadas que es difícil solucionar y estos espacios cuando no se atienden se vuelven problemáticos debido al abandono.

Edificio "Canadá" dañado en el terremoto de 1985 en la Ciudad de México actualmente abandonado. Image © Google Maps
Edificio "Canadá" dañado en el terremoto de 1985 en la Ciudad de México actualmente abandonado. Image © Google Maps

Por otro lado, el tema de la vivienda de emergencia en México no ha sido promovido o visibilizado ya que las estrategias de reconstrucción –a menos después de los sismos del 19 de septiembre– consistió en cierta ayuda del gobierno en zonas como Oaxaca o Chiapas, consistía en donar material a las familias afectadas pero sin un plan específico por lo que dicho material se terminaba desperdiciando por estar a la intemperie y no tener una estrategia específica para su uso. Las personas no querían abandonar sus terrenos, sus casas, o los restos de sus casas porque existe una latente desconfianza por perder su patrimonio y en lugar de pensar en prototipos de emergencia, decidieron quedarse en campamentos temporales dentro de sus propios terrenos.

© Onnis Luque
© Onnis Luque

Claro que existen diversos prototipos de vivienda de emergencia en todo el mundo pero en países en donde la corrupción es un tema presente, no se toma en cuenta qué va a pasar en ese intermedio entre el desastre y la reubicación. Diversos ejercicios se han hecho para dotar de vivienda mínima en el país, pero estos ejercicios muchas veces confunden vivienda de emergencia con vivienda de interés social y es más común de lo que parece. 

Primeras comunidades en México construidas con impresión 3D. Image © New Story by Joshua Perez
Primeras comunidades en México construidas con impresión 3D. Image © New Story by Joshua Perez

Como lo menciona Shigeru Ban en una de sus conferencias: Los terremotos no matan gente, el colapso de las edificios mata gente y esa es la responsabilidad de los arquitectos. La gente necesita una vivienda temporal, pero no hay ningún arquitecto trabajando en ello porque estamos demasiado ocupados trabajando para los privilegiados. (…) El ejercicio de reconstrucción de la iglesia de Kobe estaba destinado para permanecer durante tres años, pero duró 10 porque a la gente le encantó. Luego, en Taiwán, tuvieron un gran terremoto, y propusimos donar esta iglesia, así que la desmantelamos y la enviamos para que fuera construida por personas voluntarias. Allí permaneció en Taiwan como una iglesia permanente incluso hoy hasta hoy en día, al final este edificio se convirtió en un edificio permanente.

Iglesia de Kobe construida con tubos de cartón por Shigeru Ban. Image © Bridgit Anderson
Iglesia de Kobe construida con tubos de cartón por Shigeru Ban. Image © Bridgit Anderson

Siguiendo este pensamiento, la vivienda de emergencia debe ser lo suficientemente perecedera como para servir a las familias que las habitan por un tiempo determinado y para servir a nuevas familias cuyas condiciones actuales de habitabilidad que no cumplen los requisitos mínimos. No debe ser un desperdicio, debe ser reutilizado para vivienda, debe mantenerse la mirada bien firme en que las condiciones económicas de la mayoría de los países de Latinoamérica que son incapaces de responder adecuadamente a los porcentajes poblacionales ubicados en asentamientos irregulares. Resulta muy incrédulo pensar que estos asentamientos “de emergencia” serán abandonados para encontrar un mejor futuro. La realidad de México es que, desde el terremoto de 1985 a la fecha, todavía existen asentamientos irregulares o “campamentos” en donde habitan familias que nunca fueron reubicadas.

La pobreza no es una pandemia que desaparecerá con una vacuna, hace falta acompañamiento y seguimiento de las familias afectadas. Una caja de concreto prefabricado en el campo no es una solución adecuada, la impresión 3D todavía resulta muy costosa e inaccesible ya que requiere materiales importados y deja completamente fuera la opinión de las personas, se necesitan escuchar las necesidades de los habitantes. Se necesita construir un sistema de redes complejas que conecte las nuevas tecnologías con el conocimiento local, con la creación de empleos, con el arraigo a un sitio, con el sentido de pertenencia. La mayoría de las viviendas de las regiones más afectadas en México se trataban de viviendas de autoconstrucción.

Vivienda de interés NO social en las periferias de la Ciudad de México. Image © Zaickz Moz
Vivienda de interés NO social en las periferias de la Ciudad de México. Image © Zaickz Moz
Soy de Azteca: estéticas de la periferia en México. Image © Zaickz Moz
Soy de Azteca: estéticas de la periferia en México. Image © Zaickz Moz

No se necesitan soluciones inmediatas, se necesitan gestos firmes en el tema de vivienda, gestos que tejan acciones a futuro. Se necesita urgentemente educación en cuanto a sistemas constructivos, requerimientos mínimos de habitabilidad y gestión porque los acontecimientos han demostrado que no es posible que los arquitectos lo hagan todo. Se necesita conciencia en la selección y fabricación de materiales, se necesita una mirada local para entender las carencias del territorio. Pero sobre todo se necesita mucha empatía y vocación, la pobreza que siempre ha estado ahí debería considerarse un tema “de emergencia”, no solo voltearse a ver cuando existe algún acontecimiento extraordinario. Se necesita voltear a ver todos esos territorios de la periferia de las grandes ciudades en donde se han emplazado y desplazado masivamente a la población más vulnerable para estudiar las estéticas y las formas de habitar. Se necesitan menos prototipos de emergencia estilo Burning Man y más espacios pensados a largo plazo para darle la vuelta a la vivienda de interés social, para visibilizar a ese enorme sector de la población que ha quedado invisibilizado por los intereses del capital.

Es importante alumbrar los proyectos de arquitectura que abordan estas cuestiones para mostrar que las cosas pueden ser de otra forma, debemos apoyar las campañas que buscan trabajar con las comunidades, con los habitantes, darles voz para que se tomen como ejemplo y empujemos el mensaje de que la arquitectura por sí sola no cambiará al mundo, los tejidos sociales que se desarrollan a partir de ella con una meta común sí.

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Sobre este autor/a
Cita: Mónica Arellano. "La realidad "permanente" de la vivienda de emergencia en México" 31 may 2020. Plataforma Arquitectura. Accedido el . <https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/940414/la-realidad-permanente-de-la-vivienda-de-emergencia-en-mexico> ISSN 0719-8914

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