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Stefano Perego: Las más recientes noticias y obras de arquitectura

Brutalismo en Iglesias y Capillas de Europa, por Stefano Perego

Iglesia parroquial de la Resurrección de Cristo, por los arquitectos Günther Domenig y Eilfried Huth. Oberwart, Austria. (1966-1969). Image © Stefano PeregoTemplo Nacional de María, Madre y Reina, también conocido como Santuario del Monte Grisa, por el arquitecto Antonio Guacci. Trieste, Italia (1963-1965). Image © Stefano PeregoCatedral de San Buenaventura, por el arquitecto Miroslav Matasović. Banja Luka, Bosnia y Herzegovina (1972-1973). La torre del reloj fue construida posteriormente en 1990-1991. . Image © Stefano PeregoCatedral de Cristo Rey, por los arquitectos Adalberto Libera y Cesare Galeazzi. La Spezia, Italia (1956-1975). Image © Stefano Perego+ 22

Con una gran carga simbólica, la arquitectura religiosa se ha caracterizado históricamente por la riqueza de sus espacios interiores. La escala, la materialidad y principalmente la luz fueron herramientas de la que muchos arquitectos y diseñadores se valieron para recrear ciertas atmósferas que enriquecieran los sectores de oración, conduciendo a los fieles hacia una experiencia sagrada a través del espacio.

Brutalismo en viviendas colectivas de Europa, por Stefano Perego

Edificio Residencial en Paderno Dugnano (1990, Milán, Italia). Image © Stefano Perego
Edificio Residencial en Paderno Dugnano (1990, Milán, Italia). Image © Stefano Perego

Torre Genex, Mihajlo Mitrović (1977-1980, Belgrado, Serbia). Image © Stefano PeregoComplejo Rozzol Melara, Carlo Celli, Luciano Celli y Dario Tognon (1969-1982, Trieste, Italia). Image © Stefano PeregoEdificios Orpheus & Eurydike, Jürgen Freiherr von Gagern, Peter Ludwig y Udo von der Mühlen (1971-1973, Munich, Alemania). Image © Stefano PeregoComplejo de Viviendas, Otar Kalandarishvili y G. Potskhishvili (1974-1976, Tiflis, Georgia). Image © Stefano Perego+ 21

Si bien hay cierta indefinición teórica respecto a los límites y alcances del término “brutalista”, hay ciertas constantes sobre sus parámetros estéticos que permiten establecer una línea de análisis relativamente concreta. En estos términos, los edificios pertenecientes al brutalismo -estilo del Movimiento Moderno que atravesó su época de auge entre las décadas de 1950 y 1970-, se caracterizan por su sinceridad constructiva -mostrando y evidenciando el material que compone la arquitectura, así como su lógica constructiva y estructural- la geometría de sus formas y la aspereza de las superficies. El hormigón armado aparece como el material predilecto y tanto las texturas generadas por los encofrados de madera rugosa como las incorrecciones del hormigón ya no se cubren con revoque o pintura, sino que se opta por una exhibición deliberada de los procesos constructivos.

Arquitectura futurista de los 70': Fotografías de un mundo moderno con tintes de ciencia ficción

Bolwoningen (Dries Kreijkamp, 1980-1985). ’s-Hertogenbosch, Países Bajos.. Image © Stefano PeregoIlinden / Makedonium (Jordan Grabuloski + Iskra Grabuloska, 1974). Krushevo, Macedonia.. Image © Stefano PeregoParte de una Casa Futuro (Matti Suuronen, 1968) integrada a un centro juvenil (Peter Hübner, 2008). Frankfurt am Main, Alemania.. Image © Stefano PeregoKihoku Tenkyukan (Takasaki Architects, 1995). Kanoya, Japón.. Image © Stefano Perego+ 8

El manifiesto futurista, firmado en el año 1909 por el poeta Filippo Tommaso Marinetti sería el puntapié inicial para formalizar los ideales y sentar las bases de un movimiento vanguardista que atraería a escritores, músicos, artistas y arquitectos (entre los que se encontraba, por ejemplo, Antonio Sant'Elia). Tras la publicación del manifiesto, el futurismo se consolidaría como una corriente de ruptura y abriría el camino para que otras vanguardias artísticas entraran en escena en los albores del siglo XX.

Si bien este movimiento experimentaría un declive considerable en el período de posguerra, se reinventaría notablemente en el contexto de la Era espacial, donde la expectativa de la conquista del espacio, la fe en la tecnología, el esplendor industrial, la incipiente cultura del automóvil, el florecimiento económico y cultural, y la fascinación por los nuevos materiales, habilitarían un nuevo panorama donde diferentes generaciones de arquitectos reinterpretarían la estética futurista durante varias décadas (principalmente los 60’ y 70’). Vanguardia, ingeniería y arte se combinarían y, potenciadas por los avances tecnológicos, darían origen a una arquitectura con aires de ciencia ficción.